Este artículo es el resultado del trabajo de fin de máster de Katerina Sioumpoura, antigua estudiante de máster en el CIBIO (Universidad de Oporto), a quien codirigí junto con Antigoni Kaliontzopoulou y Neftalí Sillero. ¡Enhorabuena, Katerina!
Lo que puede hacer un ectotermo depende de su temperatura corporal, y la temperatura corporal depende del entorno. Para predecir cómo responderán las poblaciones al cambio climático, necesitamos saber cómo se traduce la variación entre individuos en fisiología térmica y tamaño corporal en su rendimiento en condiciones realistas, y no solo en el laboratorio.
Para ello, combinamos el biologging de alta resolución con modelos de nicho mecanicistas a nivel individual en el lagarto ocelado (Timon lepidus). Liberamos machos adultos en cuatro mesocosmos seminaturales (recintos de 10 × 10 m con rocas, arbustos y suelo abierto) y equipamos a cada lagarto con un pequeño biologger sujeto a la base de la cola. Los dispositivos registraron la aceleración en los tres ejes diez veces por segundo, además de la temperatura, la humedad y la luz.

A partir de los datos del acelerómetro clasificamos cuándo se movía cada lagarto y cuándo permanecía inmóvil. En paralelo, construimos un modelo mecanicista para cada individuo con NicheMapR, utilizando el modelo de microclima (calibrado con dataloggers colocados en los mesocosmos) y el modelo de ectotermo, para predecir de forma continua su temperatura corporal. Combinando estas predicciones con las curvas de rendimiento térmico (TPCs) individuales del rendimiento locomotor, pudimos relacionar la temperatura corporal con el movimiento, poner a prueba compromisos evolutivos (trade-offs) y simular las ventanas de movilidad en escenarios de calentamiento de +2 °C y +4 °C.

Los individuos se distribuyeron a lo largo de un continuo de estrategias térmicas entre ’especialistas’ y ‘generalistas’. Algunos alcanzaron un mayor rendimiento locomotor, pero solo dentro de un rango estrecho de temperaturas. Otros tuvieron un rendimiento máximo menor, pero podían mantenerse activos en un rango más amplio. No encontramos apoyo para la hipótesis de que ‘más caliente es mejor’ (hotter-is-better), ya que la temperatura óptima y el rendimiento máximo no estaban correlacionados.
El tamaño corporal no afectó a los patrones de movimiento en las condiciones actuales. Sin embargo, las simulaciones de calentamiento mostraron que todos los individuos ganaban tiempo de movilidad, y que los individuos más grandes podrían ganar desproporcionadamente más con un calentamiento extremo (+4 °C), posiblemente porque su mayor inercia térmica los amortigua. Los especialistas, sobre todo los pequeños, ganaron movilidad con un calentamiento moderado, pero esas ganancias se estancaron a temperaturas más altas.
En conjunto, pequeñas diferencias en la fisiología térmica y el tamaño corporal entre individuos pueden traducirse en diferencias en el rendimiento locomotor y la movilidad. Integrar datos fisiológicos, de comportamiento y microclimáticos nos proporciona una herramienta potente para predecir cómo el cambio climático puede modificar los nichos espaciales y temporales de los ectotermos.
Enlace al artículo: https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1365-2656.70376


